Sediento en la arena
bebo mis lágrimas,
aguas de recuerdos
filtrada con palabras,
aguas exquisitas, frescuras del alma,
purificadora.
¿Qué sería yo sin mis aguas?
¡Sólo ojos secos!
Agua y Cristo, dadores de vida.
miércoles, 28 de mayo de 2014
jueves, 15 de mayo de 2014
SUPERTICIONES
Quizás algún hombre
tenga un rostro negro,
negro frente al abismo
abismo que oscurece la Esperanza
bajo el yugo de oscuras fuerzas,
fuerzas que logran espantar del alma
la Gloria y la Nobleza.
Quizás, algún hombre
escape,
le escape a tiempo
a su negro rostro.
tenga un rostro negro,
negro frente al abismo
abismo que oscurece la Esperanza
bajo el yugo de oscuras fuerzas,
fuerzas que logran espantar del alma
la Gloria y la Nobleza.
Quizás, algún hombre
escape,
le escape a tiempo
a su negro rostro.
viernes, 25 de abril de 2014
EL EVANGELIO DEL DOMINGO ANTERIOR
-¿Quién recuerda el evangelio del domingo anterior? Preguntó con agudos ojos el cura párroco, parado detrás del altar, frente a los feligreses del lugar. Después de un silencio incómodo continuó…es como preguntar: ¿Que qué comimos el domingo pasado, verdad? Sólo lo recuerdan los que se sintieron mal toda la semana.
Con el evangelio pasa lo mismo, dijo el cura. Se acordarían si les hubiera incomodado tener dos jefes cada día con exigencias distintas y apremiantes.
Una mujer del montón, levantó la voz y exclamó: ¡No se pude servir a Dios y al dinero a la vez!
Y un jovencito algo tonto, levantó también la voz y dijo: ¡Comimos en mi casa zapallitos rellenos con pescado! me acuerdo porque yo no comí, Padre!
El acogedor templo lleno de gente, estalló en una sola carcajada y el sacerdote se sirvió de la alegría que reinaba en el lugar para tejer la quinta vuelta de la palabra de septiembre con todos, todos los hilos de la Misericordia.
Terminó la misa del domingo con cantos, casi todos los presentes salieron a banquetear sin querer comprender el peso del mensaje. El párroco con sus músicos y voces se perdieron tras cruzar la puerta más próxima, y el altar se quedó blanco y vacío.
Fuera ya de la iglesia, junto a la escalera, otra quietud semejante a un terremoto extendía la mano y con las manos, unos ojos suplicantes pedían limosna. Era mi padre, con su tenue voz, aturdiendo a la ciudad.
jueves, 24 de abril de 2014
CONTAMINACION
Un proveedor de tumbas
con desorbitados ojos llenos de risa
a unos fenecidos libros arrastra.
A su vista, un árbol escapa de ser pasta papel.
Mientras todo sucede....
indiferencia, seducción y vejez
abren su plumaje como pavo real encadenado.
Burlas y miramientos setenta y dos dedos tejen,
tejen un cuadro fúnebre.
Todo, todo ello se enrieda confuso bajo un amenazado puente,
puente de sólidos ladrillos, de perfectos arcos romanos,
arcos testigos de aguas limpias y piedras preciosas,
emblemas de la sabiduría en eterna soledad
que sólo las horas y la memoria conocen.
con desorbitados ojos llenos de risa
a unos fenecidos libros arrastra.
A su vista, un árbol escapa de ser pasta papel.
Mientras todo sucede....
indiferencia, seducción y vejez
abren su plumaje como pavo real encadenado.
Burlas y miramientos setenta y dos dedos tejen,
tejen un cuadro fúnebre.
Todo, todo ello se enrieda confuso bajo un amenazado puente,
puente de sólidos ladrillos, de perfectos arcos romanos,
arcos testigos de aguas limpias y piedras preciosas,
emblemas de la sabiduría en eterna soledad
que sólo las horas y la memoria conocen.
JUVENTUD
Perdió la cabeza en un sueño juvenil
la perdió dentro de los cabellos
unos tan largos....
que,
se escondió entre ellos el rostro
minimizando la mirada clara.
Sobre la mesa,
jugó su partida el destino y las ilusiones.
Silencioso,
el cielo nuboso contempla
las arenas movedizas de la tierra.
la perdió dentro de los cabellos
unos tan largos....
que,
se escondió entre ellos el rostro
minimizando la mirada clara.
Sobre la mesa,
jugó su partida el destino y las ilusiones.
Silencioso,
el cielo nuboso contempla
las arenas movedizas de la tierra.
miércoles, 16 de abril de 2014
LOS DELFINES
Un alarido rasgó la quietud
le contestó otro, y otro y otro.
Los leones del agua de a dos danzaban
en medio de aplausos en su piletón
Otra vez el grito ampliando brazos y en la voltereta..
el agua se desparramó.
Y al final de la función marina
como a una reina, la pareja,
a su entrenadora se llevó.
Un secreto quedó a la vista
un beso a cada uno,.. a cada delfín les dio.
le contestó otro, y otro y otro.
Los leones del agua de a dos danzaban
en medio de aplausos en su piletón
Otra vez el grito ampliando brazos y en la voltereta..
el agua se desparramó.
Y al final de la función marina
como a una reina, la pareja,
a su entrenadora se llevó.
Un secreto quedó a la vista
un beso a cada uno,.. a cada delfín les dio.
EL NATIVO
Un nativo, caminante de la playa, resulta algo cargoso cuando intenta vender sus collares a quienes no llevan nada de adorno, sólo una malla, algún sombrero y muchas ganas de disfrutar de un rato de playa.
Carlos no tiene intensión de comprar nada, mas el nativo se le puso al lado y comenzó una y otra vez a explicarle como enhebraba las heridas de su pobreza con trozos de mar; de pronto, mas nativo se ha vuelto ese hombre porque Carlos ahora lo mira de frente, no tiene alternativa, descubre que sus ojos son mas negros que su piel y que sus ojos están enrojecidos de tanto caminar la playa y también, cansados de ofrecer por años los mismos collares.
Carlos no tiene intensión de comprar nada, mas el nativo se le puso al lado y comenzó una y otra vez a explicarle como enhebraba las heridas de su pobreza con trozos de mar; de pronto, mas nativo se ha vuelto ese hombre porque Carlos ahora lo mira de frente, no tiene alternativa, descubre que sus ojos son mas negros que su piel y que sus ojos están enrojecidos de tanto caminar la playa y también, cansados de ofrecer por años los mismos collares.
En ese momento, el turista era una persona como él que solo poseen la playa, Carlos deseó que se vaya porque no quería mezclar vidas en esa compra, algo se entregaba de él mismo y algo se llevaba del vendedor. Ese collar quedaría guardado en algún cajón para recordar la presencia del nativo allá lejos en la playa.
Al final cuando Carlos disolvió la indiferencia hacia el nativo, sacó unas monedas de su bolsillo y fue entonces que las manos colgaron suavemente el collar alrededor de su cuello. Carlos se sintió un nativo en esas playas lejanas, playas donde los ángeles guardianes de la naturaleza se encargan de enlazar a los nativos y a los hombres de la ciudad con un simple collar de caracoles, duras espirales que el mar obsequia y los hombres compran y venden.
Al final cuando Carlos disolvió la indiferencia hacia el nativo, sacó unas monedas de su bolsillo y fue entonces que las manos colgaron suavemente el collar alrededor de su cuello. Carlos se sintió un nativo en esas playas lejanas, playas donde los ángeles guardianes de la naturaleza se encargan de enlazar a los nativos y a los hombres de la ciudad con un simple collar de caracoles, duras espirales que el mar obsequia y los hombres compran y venden.
VALE LA PENA VIVIR
La liberación femenina ha sido buena, tan buena que se soltó la rosca y ahora quedan solamente algunas mujeres de oriente para liberarlas, quitarles el velo real que las oculta y , cuando esto suceda, lo que quedará será: Versace, Buittone, Kalvin Klein y la bebida Coca Cola que va y viene por el mundo.
Todas las mujeres vestirán con ropa casi igual, no habrá diferencias mas que en el contenido de las billeteras guardadas en enormes carteras y,.. se sentirá el suplicio de un espejo que repite infinitamente iguales vidas.
El lexotanil, el Rivotril y otras drogas mas ocultas invitarán a sentir que la vida, vale la pena.
Todas las mujeres vestirán con ropa casi igual, no habrá diferencias mas que en el contenido de las billeteras guardadas en enormes carteras y,.. se sentirá el suplicio de un espejo que repite infinitamente iguales vidas.
El lexotanil, el Rivotril y otras drogas mas ocultas invitarán a sentir que la vida, vale la pena.
miércoles, 26 de marzo de 2014
El arte de ceder
EL matrimonio había vivido buenos momentos hasta que entró un extraño personaje que la hija de ellos trajo, era un intruso para los dueños de casa a pesar que llegó a ser el padre de los dos únicos nietos de esos abuelos.
Se instaló en la casa apropiándose de pisos y paredes y, el único baño de la propiedad hasta parecía suyo. Comenzó entonces una discusión entre los jóvenes ancianos, la esposa pedía paciencia y el esposo exigía prohibir el uso del baño hasta que el yerno, construyera otro junto al dormitorio usando parte del patio. El intruso decidió hacer el arreglo pretendiendo para el caso, quitar un árbol sano y robusto de cincuenta años como solución no aceptada, entre tanto, el tiempo transcurría y el dueño del hogar preparaba la retirada, al fondo del terreno, a un cuartito de herramientas decorada con ruta de ratas y multicolores descartes de palomas.
En ese fondo, penetraba en su garganta y nariz el aroma a guiso que preparaba su mujer que, abrumada de melancolía pasaba los días deseosa que el intruso en sus vidas, hiciera de una vez por todas el baño reclamado.
Como la cosa no progresaba, mientras alcanzaba un plato de comida caliente hasta el horrendo dormitorio, percibió la mujer una recuperación de juventud en su marido y, con tímido corazón, se quedó esa noche con él.
Desde ese momento ya no cocinaba para todos, cocinaba sólo para ellos dos y se divertían en la modesta choza con el estómago satisfecho.
El nuevo baño, lo construyeron ellos, junto al camino de ratones que huyeron junto con las palomas, llevándose con ellas sus nidos y sus tufillos, hasta una genial palmera.
Se instaló en la casa apropiándose de pisos y paredes y, el único baño de la propiedad hasta parecía suyo. Comenzó entonces una discusión entre los jóvenes ancianos, la esposa pedía paciencia y el esposo exigía prohibir el uso del baño hasta que el yerno, construyera otro junto al dormitorio usando parte del patio. El intruso decidió hacer el arreglo pretendiendo para el caso, quitar un árbol sano y robusto de cincuenta años como solución no aceptada, entre tanto, el tiempo transcurría y el dueño del hogar preparaba la retirada, al fondo del terreno, a un cuartito de herramientas decorada con ruta de ratas y multicolores descartes de palomas.
En ese fondo, penetraba en su garganta y nariz el aroma a guiso que preparaba su mujer que, abrumada de melancolía pasaba los días deseosa que el intruso en sus vidas, hiciera de una vez por todas el baño reclamado.
Como la cosa no progresaba, mientras alcanzaba un plato de comida caliente hasta el horrendo dormitorio, percibió la mujer una recuperación de juventud en su marido y, con tímido corazón, se quedó esa noche con él.
Desde ese momento ya no cocinaba para todos, cocinaba sólo para ellos dos y se divertían en la modesta choza con el estómago satisfecho.
El nuevo baño, lo construyeron ellos, junto al camino de ratones que huyeron junto con las palomas, llevándose con ellas sus nidos y sus tufillos, hasta una genial palmera.
miércoles, 19 de marzo de 2014
EL INTRUSO (cuento breve)
La casa sin
ocupantes por mas de veinte años guardaba una fascinación de baratija. Toda
clase de personas la miraban con codicia pero mas aún, aquellas que no poseían vivienda y nunca la tendrían.
Sucedió una vez, que los ladridos del perro vecino a la casa en cuestión, anunció el arribo de alguien, alguien que entraba rompiendo la cerradura y portando latas de pinturas y algo de material, un intruso.
Sucedió una vez, que los ladridos del perro vecino a la casa en cuestión, anunció el arribo de alguien, alguien que entraba rompiendo la cerradura y portando latas de pinturas y algo de material, un intruso.
El perro no
paraba de ladrar.
¡Shuuu,
shuuu! Ordenaba el intruso a callarse. Abrió la puerta y con todo coraje se
metió adentro dejando sus pertrechos en el zaguán y…con los ojos encandilados
todavía y tanteando, tropezó con una pila de diarios viejos, cayó al piso y se
levantó a su alrededor una gran polvareda de veinte años.
-¡Compré el
terreno! Gritó. ¡Ahora la casa es mía! Otro dicho popular lo alentaba.
El perro
seguía ladrando con insistencia ocultando los ruidos del invasor a otros
vecinos.
Buscó
afanosamente una ventana para abrir, pero una cortina de enredaderas y helechos
asustaron las manos, siguió tanteando mientras se le aclaraban los ojos
llorosos por el polvo.
Una pequeña
jungla de raras plantas crecía entre montículos de hormigueros. Se detuvo
pensativo, se dio ánimo porque sentía en la casa un leve y denso paso de araña.
El miedo no es sonso y unas gotas de sudor en sus axilas lo confirmaban.
Como en las
películas, idéntico terror lo asaltó al ver las telarañas dibujarse
propietarias de la oscuridad. A su juicio, no le cederían las depredadoras sus
bellos capullos e hilados maravillosos.
-Araña ¿Quién
te arañó? Otra araña como yo. Le grito el intruso aturdido con el ladrido del
perro.
La arañada
preparó la retirada al ver un palo haciendo círculos. El atacante salió de la
casa para romper la ventana desde afuera para que la luz invadiera el recinto.
El perro lo enloquecía.
Y…cuando el
triunfo fue suyo, una lacerante y dolorosa picadura en el cuello detuvo el
ladrido del perro y la respiración del intruso.EL OJO MISTERIOSO (cuento fantástico)
EL OJO
MISTERIOSO
El mar rugía
con furia en el pacífico y las ventanas del hotel, vibraban en la noche de luna
dejando insomne al pasajero solitario. Encendió un cigarrillo y al aspirar el
tibio humo gris, le penetró en el alma una gélida hostilidad al ruido marino.
El pasajero conocía otras olas cálidas, adormecedoras y suaves de la costa atlántica.
En este nuevo mar ni dormía, ni se podía dar un baño por el frío y la
agresividad del agua que mordía la costa
con furia quitando todo deseo de
bañarse.
El celular
dejaba ahora un mensaje en el whatsapp:
-Te espero
en la playa junto al muelle.
Y como nada
tenía que hacer, se dirigió hacia allí como estaba, con su pijama, sus
cigarrillos y su celular.
En el
muelle no había nadie y el teléfono dejaba otro mensaje anónimo:
-Pisa el
agua y me verás.
Mojó los
pies rápido, con temor y en el segundo que lo hacía un ojo de hombre se
reflejaba traslúcido y sin vida sobre el agua marina.
Disparó el
paso como si el lobo feroz de la infancia lo corriera y, al llegar al hotel,
revisó sus mensajes y estos ya no estaban.
Llenó su
valija, abrió la billetera y sacó un billete de cien dólares para pagar y
marcharse lo más rápido de allí. El conserje colocó a trasluz los cien dólares para verificar que no sea
falso y… el mismo ojo sin vida ,desde el billete, miraba al pasajero aturdido.
Benjamín
Franklin lo venía a buscar, quería compartir la experiencia de los dos mares
con él en su buque llamado Terror.
lunes, 10 de marzo de 2014
SIN LUZ
Aunque es sabido que la vida tiene mas cosas buenas que malas , sucedió una vez en el barrio de "El Palomar" que por varios días quedaron sin luz no sólo las luminarias de las calles sino también los comercios y las casas de familia.
Surgió entonces la necesidad de filosofar, es decir, acomodarse a la situación en que se vive, estar como se dice por ahí, a la altura de las circunstancias.
El dinero, transformado en un generador de luz, era el recurso filosófico de las familias pudientes y también el de los negocios mas prósperos; Pero, al común ciudadano, la filosofía le pasaba por una sensación de desasosiego, de estar poniendo el pedal en el freno de la bronca.
Sin embargo, dos personas alegres del barrio que, buscando escapar a la caducidad del sistema cambiaron sus ropas y sus nombres por los días que duró el corte de luz. Se paseaban por las calles con sus disfraces luminosos, se paraban en las dos barreras del ferrocarril San Martín con el acertijo que a viva voz proclamaban:
!"Almendrita, redondita o espiral, toooooda la casa lleeeeena"¡¡¡¡¡¡
Casi todos acertaban la adivinanza y cuando llegaba la noche, los alegres encubiertos volvían a su casa a matar el tiempo en el círculo de la luz de una vela, jugando a la encrucijada del: - ¿Por qué?-
Surgió entonces la necesidad de filosofar, es decir, acomodarse a la situación en que se vive, estar como se dice por ahí, a la altura de las circunstancias.
El dinero, transformado en un generador de luz, era el recurso filosófico de las familias pudientes y también el de los negocios mas prósperos; Pero, al común ciudadano, la filosofía le pasaba por una sensación de desasosiego, de estar poniendo el pedal en el freno de la bronca.
Sin embargo, dos personas alegres del barrio que, buscando escapar a la caducidad del sistema cambiaron sus ropas y sus nombres por los días que duró el corte de luz. Se paseaban por las calles con sus disfraces luminosos, se paraban en las dos barreras del ferrocarril San Martín con el acertijo que a viva voz proclamaban:
!"Almendrita, redondita o espiral, toooooda la casa lleeeeena"¡¡¡¡¡¡
Casi todos acertaban la adivinanza y cuando llegaba la noche, los alegres encubiertos volvían a su casa a matar el tiempo en el círculo de la luz de una vela, jugando a la encrucijada del: - ¿Por qué?-
EL LADO OSCURO DE LA LUNA (Poesía en verso libre)
Guarda el
piano en sus teclas
en el
jardín de los sueños
un mensaje
oculto detrás del diseño,
guarda:
el lado oscuro de la luna.
Ahí, al
resguardo de las sombras frías
bien
escondido está el tiempo perdido, el dinero, la locura.
Y en esa
encrucijada
me salva el
color, la nota, mi casa.
Y porque no
soy lo que soy
efímero
mensaje dejo.
Despliegan
las notas del piano…
esa eterna
melancolía.
Inspirado en el álbum musical homónimo de Pink Floyd
Hombre pájaro.
Desde niño lo llamaban desde el cielo, ya las nubes, ya el viento o la brisa, también las aves o cualquier insecto volador. Hoy como ayer, las voces interiores cargadas de alas, eran ecos que retumbaban hasta que la realidad, lo llevó por el aire subido a un Piper PA-11.
Pintado de naranja, el avioncillo se elevó con rapidez sobre la pista de césped, el amor al vuelo daba el primer beso y una maga, bruja, hada, angélica compañera según dicen por ahí de nombre Libertad se le aferró al pecho y ya nunca mas lo soltó. Al volver, las ruedas pequeñas, suaves como las manos del piloto rozaban el verdor de la pista y la hélice, marcaba el límite del amor girando enloquecida.
De repente, se incrementa repentinamente la velocidad del amor, ya no alcanza el paseo por encima del cuadriculado terrenal. Con otro avión un tonel, un rizo, un ocho cubano dibuja con humo en el cielo lo intrépido del coraje que lo domina.Va y viene por los festivales aéreos de todas partes en veloces aviones, pero.... queda en la cocina del hangar, una cosquilla de ansiedad propia de la madre. Ya era demasiado tarde y sin embargo, ella, encendió la hornalla y puso la pava a calentar esperando a su hijo junto a su esposo, porque, no sólo de libertad vive ese piloto, también, del amor de sus alados padres.
Pintado de naranja, el avioncillo se elevó con rapidez sobre la pista de césped, el amor al vuelo daba el primer beso y una maga, bruja, hada, angélica compañera según dicen por ahí de nombre Libertad se le aferró al pecho y ya nunca mas lo soltó. Al volver, las ruedas pequeñas, suaves como las manos del piloto rozaban el verdor de la pista y la hélice, marcaba el límite del amor girando enloquecida.
De repente, se incrementa repentinamente la velocidad del amor, ya no alcanza el paseo por encima del cuadriculado terrenal. Con otro avión un tonel, un rizo, un ocho cubano dibuja con humo en el cielo lo intrépido del coraje que lo domina.Va y viene por los festivales aéreos de todas partes en veloces aviones, pero.... queda en la cocina del hangar, una cosquilla de ansiedad propia de la madre. Ya era demasiado tarde y sin embargo, ella, encendió la hornalla y puso la pava a calentar esperando a su hijo junto a su esposo, porque, no sólo de libertad vive ese piloto, también, del amor de sus alados padres.
sábado, 8 de marzo de 2014
CLARO DE LUNA (poesía de 9 sílabas)
Al disparar
notas el piano
he visto
pasar a la luna
mágica
virgen de tres caras
tres
caminos, encrucijada.
Huyen
sombríos resplandores
se
adormecen todos los ruidos
retroceden
los voceríos
emana el
piano sus ardores.
Divina
novia de mis sueños
solitario
cisne, la luna
dime si en
tu linaje y cuna
¿Es tu cara el ojo del fuego?
Mi corazón
llega al consuelo
cuando tu
claridad percibo
tiernas
influencias yo recibo
son claros
de luna ¡Son velos!EL PENSAMIENTO (soneto)
El
horizonte, jaula sin distancia,
abarrotado con oro y mordazas
pavimentado con ardientes brazas
se mece el
pensamiento en su estancia.
Allí,
aprisionado da sus motivos
y
pensamiento, sus ansias amplía
suya es la
línea y la sabiduría
cuando
razona, discurre, cautivo.
Resguardado
con llaves y cerrojos
aunque esté
privado tiene mil ojos
es mágico,
hermético y necesario.
El libro es
su alegoría profunda
es natura
pródiga, no confunda
mas
espectacular que un planetario.
viernes, 8 de noviembre de 2013
UN DÍA DESPUÉS
Una cita amorosa con la misma mujer cada semana, lo sustraía de su genialidad. El lápiz pintor se dormía sobre la hoja pues, toda la ilusión y la agresividad del trazo, se la había tragado la noche sin descanso. Al intentar un solo dibujo aparecía el desgano y la distracción un día después.
Adoraba y repulsaba con la misma intensidad a su Venus nocturna, a Violeta, por esa misma razón, la eliminaría de su vida.
La ausencia del pintor llamó a la duda a la venusina, sentía que los lazos eran mas fuertes de lo que imaginaba. Esos encuentros, los hacía fuera de su casa, donde vivía con una hermana que ni sospechaba del asunto. En esos días de nerviosismo habían tenido un roce por un chal, que adornaba el pie de la cama de Violeta y no estaba en el lugar de siempre; triquiñuelas del sistema nervioso que suenan como timbre de la angustia, la hermana la había mirado con intriga pero nada le hacía sospechar pasión o enamoramiento.
Violeta, inmediatamente, decidió ir al estudio del pintor, al estudio de Leonardo. Golpeó la puerta, no fue respondida y desde el fondo de la mirilla se esfumó la respuesta. Es que la indiferencia no es una Musa, es una reacción contraria al amor, desestabilizante y coladora por donde se que escurre la armonía. Leonardo se volvió con el pincel en la mano y dirigiéndose al estudio, una habitación cargada de color y luz, miró con atención las pinturas, testimonios de cómo ve él al mundo.
Violeta, la seductora, insistió día tras día, a diferentes horas. Se vestía como a él le gustaba, con colores pastel e insinuantes rojos en su ropa interior. Cualquiera pensaría que es una ligera pero no, es una de esas mujeres que sin proponérselo se enamora sin remedio, se le da vuelta la vida en un instante y pasa a la categoría de las dichosas, esas que guarecidas en su vida vulgar, el amor las despierta como quien encuentra una joya y no hay a quien devolverla y éso sólo cambia la vida sin que nadie lo advierta. A Violeta esos días le zumbaban los oídos, el suelo parecía tener bajo sus pies ondulaciones que de pronto eran pesadas subidas o peligrosas bajadas, las avenidas la ensordecían con tal vibración, que sentía el desmayo en su interior. El malestar llegó hasta penetrar en la vida de su hermana que muy pronto erizada de disgusto le pidió que se fuera. Violeta no tenía columna de apoyo, no sabía que hacer, por eso salió a caminar sin rumbo cuando lo vió venir despreocupado y empalidecer al verse cercado, sin salida y aun peor no tenía el argumento preparado, el temor le pedía a las piernas pintoras fugarse y al no poder hacerlo, su mente se enroscaba entre espinas para justificar su ausencia.
-Por fin te encuentro. ¿Porque me has ignorado? preguntó Violeta.
Cosa terrible es reclamar sin antes consultar el corazón o tal vez, dejar que el otro diga algo primero.
-He estado ocupado y en realidad no quiero verte mas. Soltó, como muñeco con disco.
La realidad es a veces tan cruel y tan perversa que sólo se tiene el corazón. La seductora, era ahora un nudo de lágrimas, y entrecortadas palabras superaban el desborde de angustia que tanto deseaba aniquilar.Una usina de dolor alimentaba una mente sin registro de culpas. Fue entonces que tratando de recobrar la sensatez tragándose las lágrimas lo besó en la boca aumentando mas la angustia, porque en la boca es donde saboreamos la perfidia o el amor.
La mente creativa de Leonardo que se enroscaba entre espinas no hallando razones, sólo sensaciones del día después profirió sin mas:
-Eres demasiado para mi color, me hurtas la magia, me quitas las horas, me pierdo contigo. susurró el pintor.
-Yo no pretendo quitarte nada, pues todo lo vivido es nuestro, no tuyo. Si crees que yo velo tu trabajo, tu eres un ladrón de corazón. Al fin pudo decir algo la seductora, algo que acababa de sentir.
La joya que adornaba sus vidas se les escapaba de las manos, la ahora pálida figura, abandonó el lugar de la calle malograda y desviando su angustia, buscó sus cosas en casa de la hermana y se marchó.
Tembloroso, Leonardo volvió a su taller, revisó sus telas mientras crujía el piso de su departamento, veía a sus aladas mujeres y en todas estaba la suavidad de un amor correspondido. !Cómo se le había escapado tan fino detalle¡ Los mejores cuadros los había vendido con la sonrisa de Violeta plasmada en la tela o con sus ojos soñados, que entreabiertos guardan el calor de la esperanza.
Se fue tras su agotadora de fuerzas, caminó por las calles deseoso de llegar y volver a besar, le corría un sudor helado recordar la dureza de las palabras. La buscó por todos lados, ya no estaba.
Tardó años en recuperar el halo de sus cuadros, sólo cuando aprendió a traer el recuerdo de las amorosas caricias, suaves como pinceladas que ella le daba y él dos días después volcaba en el lienzo.
Siendo ya un famoso, se desprendió del cuadro "Me hurtas la magia" a un comprador que dijo que la mirada de la sirena alada en cuestión se parecía a su amada, Violeta.
La angustia, hilandera de su vida, alcanzaba nuevamente a la seductora, cuando la miraba de frente en el living de su casa.
-
Adoraba y repulsaba con la misma intensidad a su Venus nocturna, a Violeta, por esa misma razón, la eliminaría de su vida.
La ausencia del pintor llamó a la duda a la venusina, sentía que los lazos eran mas fuertes de lo que imaginaba. Esos encuentros, los hacía fuera de su casa, donde vivía con una hermana que ni sospechaba del asunto. En esos días de nerviosismo habían tenido un roce por un chal, que adornaba el pie de la cama de Violeta y no estaba en el lugar de siempre; triquiñuelas del sistema nervioso que suenan como timbre de la angustia, la hermana la había mirado con intriga pero nada le hacía sospechar pasión o enamoramiento.
Violeta, inmediatamente, decidió ir al estudio del pintor, al estudio de Leonardo. Golpeó la puerta, no fue respondida y desde el fondo de la mirilla se esfumó la respuesta. Es que la indiferencia no es una Musa, es una reacción contraria al amor, desestabilizante y coladora por donde se que escurre la armonía. Leonardo se volvió con el pincel en la mano y dirigiéndose al estudio, una habitación cargada de color y luz, miró con atención las pinturas, testimonios de cómo ve él al mundo.
Violeta, la seductora, insistió día tras día, a diferentes horas. Se vestía como a él le gustaba, con colores pastel e insinuantes rojos en su ropa interior. Cualquiera pensaría que es una ligera pero no, es una de esas mujeres que sin proponérselo se enamora sin remedio, se le da vuelta la vida en un instante y pasa a la categoría de las dichosas, esas que guarecidas en su vida vulgar, el amor las despierta como quien encuentra una joya y no hay a quien devolverla y éso sólo cambia la vida sin que nadie lo advierta. A Violeta esos días le zumbaban los oídos, el suelo parecía tener bajo sus pies ondulaciones que de pronto eran pesadas subidas o peligrosas bajadas, las avenidas la ensordecían con tal vibración, que sentía el desmayo en su interior. El malestar llegó hasta penetrar en la vida de su hermana que muy pronto erizada de disgusto le pidió que se fuera. Violeta no tenía columna de apoyo, no sabía que hacer, por eso salió a caminar sin rumbo cuando lo vió venir despreocupado y empalidecer al verse cercado, sin salida y aun peor no tenía el argumento preparado, el temor le pedía a las piernas pintoras fugarse y al no poder hacerlo, su mente se enroscaba entre espinas para justificar su ausencia.
-Por fin te encuentro. ¿Porque me has ignorado? preguntó Violeta.
Cosa terrible es reclamar sin antes consultar el corazón o tal vez, dejar que el otro diga algo primero.
-He estado ocupado y en realidad no quiero verte mas. Soltó, como muñeco con disco.
La realidad es a veces tan cruel y tan perversa que sólo se tiene el corazón. La seductora, era ahora un nudo de lágrimas, y entrecortadas palabras superaban el desborde de angustia que tanto deseaba aniquilar.Una usina de dolor alimentaba una mente sin registro de culpas. Fue entonces que tratando de recobrar la sensatez tragándose las lágrimas lo besó en la boca aumentando mas la angustia, porque en la boca es donde saboreamos la perfidia o el amor.
La mente creativa de Leonardo que se enroscaba entre espinas no hallando razones, sólo sensaciones del día después profirió sin mas:
-Eres demasiado para mi color, me hurtas la magia, me quitas las horas, me pierdo contigo. susurró el pintor.
-Yo no pretendo quitarte nada, pues todo lo vivido es nuestro, no tuyo. Si crees que yo velo tu trabajo, tu eres un ladrón de corazón. Al fin pudo decir algo la seductora, algo que acababa de sentir.
La joya que adornaba sus vidas se les escapaba de las manos, la ahora pálida figura, abandonó el lugar de la calle malograda y desviando su angustia, buscó sus cosas en casa de la hermana y se marchó.
Tembloroso, Leonardo volvió a su taller, revisó sus telas mientras crujía el piso de su departamento, veía a sus aladas mujeres y en todas estaba la suavidad de un amor correspondido. !Cómo se le había escapado tan fino detalle¡ Los mejores cuadros los había vendido con la sonrisa de Violeta plasmada en la tela o con sus ojos soñados, que entreabiertos guardan el calor de la esperanza.
Se fue tras su agotadora de fuerzas, caminó por las calles deseoso de llegar y volver a besar, le corría un sudor helado recordar la dureza de las palabras. La buscó por todos lados, ya no estaba.
Tardó años en recuperar el halo de sus cuadros, sólo cuando aprendió a traer el recuerdo de las amorosas caricias, suaves como pinceladas que ella le daba y él dos días después volcaba en el lienzo.
Siendo ya un famoso, se desprendió del cuadro "Me hurtas la magia" a un comprador que dijo que la mirada de la sirena alada en cuestión se parecía a su amada, Violeta.
La angustia, hilandera de su vida, alcanzaba nuevamente a la seductora, cuando la miraba de frente en el living de su casa.
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miércoles, 4 de septiembre de 2013
LO BUENO DE UNO MISMO
Con tinta negra y empapando mi pluma en el tajo de la amargura, escribo una nota cargada de lastrozos sentimientos que se enfrentan en la mitad de la vida.
-¿Dónde estamos tú y yo?
De frente, mirándonos con buena vista, junto a la estrecha puerta, la que se angosta cada vez que deseamos cruzar, ya desde la fotografía, ya desde aquí en este ahora complicado.
Una devora a la otra con fuerza. La juventud que no repara en entusiasmos y la contundente realidad de ver desnuda nuestra tallada vejez…sí, así la llamo con todo su nombre, porque plagada de grietas profundas, se somete a un riguroso diálogo de caminos andados, desde riveras distintas. Y la misma vida no se la ve igual quién la vive y quién nos mira. Por eso, los surcos del rostro se marcan con tanto rigor en estos últimos años y no se borra el pasado mirando una foto propia.
El diálogo termina o no con uno mismo. Si termina, se afina con delicadeza lo bueno de uno, lo que del fondo del surco no cambia y entonces……se consigue pasar la angosta puerta, la que se pasa sin nada mas... que reconociendo y vuelvo a decirlo…..reconociendo, “lo bueno de uno mismo”.
lunes, 26 de agosto de 2013
MICROCUENTOS
LOS PENSAMIENTOS
La nueva inquilina decidió darle vida al antiguo macetero de la casa, cargado con dura tierra sin plantas. Lo desplazó hábilmente sobre una alfombrita a donde la lluvia lo reviviera en caso de su ausencia, luego, desgranó suavemente la cementada tierra y cuando quiso poner los pensamientos dentro de ella, algo duro sonó en su interior. Monedas y joyas fue el trueque del macetero por un poco de sol y de vida.
LA MACETA PARLANTE Por años la mujer asistía a la iglesia sin mejorar su interior. Con intenso dolor a Dios preguntó
: -¿Qué es lo que me separa de ti?
Al no oir ninguna respuesta, volvió a su casa. Y mientras escarbaba una vieja maceta con plantas secas, desde el fondo de la tierra endurecida Dios, le respondía sin palabras:
-Viejas raíces enquistadas entre sí como ecos perdidos, como follajes dormidos no da lugar a una vida nueva.
LA CAJA Un día, encontré una caja debajo de la cómoda, una caja con fotos mías. En realidad, no sé bien quien es la de la foto, si mi nieta o yo.
CEGUERA La seguridad que le ampara, le impide ver con claridad la presencia de pobreza y dolor ajeno. Por eso el sueño, como roca solitaria, le abre los ojos cerrados y le hace caminar pesadamente por calles desconocidas que le aumentan a cada paso el pánico. Luego despierta sudoroso allá, donde se triunfa, entre cómodas mantas limpias.
LA MACETA PARLANTE Por años la mujer asistía a la iglesia sin mejorar su interior. Con intenso dolor a Dios preguntó
: -¿Qué es lo que me separa de ti?
Al no oir ninguna respuesta, volvió a su casa. Y mientras escarbaba una vieja maceta con plantas secas, desde el fondo de la tierra endurecida Dios, le respondía sin palabras:
-Viejas raíces enquistadas entre sí como ecos perdidos, como follajes dormidos no da lugar a una vida nueva.
LA CAJA Un día, encontré una caja debajo de la cómoda, una caja con fotos mías. En realidad, no sé bien quien es la de la foto, si mi nieta o yo.
CEGUERA La seguridad que le ampara, le impide ver con claridad la presencia de pobreza y dolor ajeno. Por eso el sueño, como roca solitaria, le abre los ojos cerrados y le hace caminar pesadamente por calles desconocidas que le aumentan a cada paso el pánico. Luego despierta sudoroso allá, donde se triunfa, entre cómodas mantas limpias.
domingo, 4 de agosto de 2013
ULTIMOS INSTANTES
En la insaciable carrera de la muerte,
escapando de la propia sombra,
quedan los pies atorados
en fina fisura repleta de vanidades.
La angustia dramatiza en las últimas horas,
y junto a su sombra, brillan el oro y las micas
son ellas: las oraciones al cielo,
los afanes de la vida.
Contemplando el centro de la sombra,
sentados sobre el gran trono,
estan atesorado los recuerdos,
lo compartido y los desprendimientos.
Próximo a la fisura que retiene los pies,
una gota de rocío descansa,
descansa en una blanquecina azucena
libre de angustias y desasociegos.
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MADRE TERESA DE CALCUTA